Ahí en la Tamarita…

hoy acabo mi beca en cuatro

Agosto 28, 2009 · Dejar un comentario

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EL ESPÍA URBANO DE MADRID

Agosto 4, 2009 · Dejar un comentario

Nadie lo ha visto, pero Spy deja huella. Juega con los semáforos, los pasos de peatones o las vallas publicitarias…Cualquier elemento urbano le puede servir para disparar cartuchos de ironía contra lo que le tiene harto. Y para arrancar una sonrisa a los peatones dormidos que pasean por la gran ciudad.

“Cuando empiezas con el graffiti buscas un pseudónimo que te identifique. Yo escogí Spy. Más tarde tuve otros pseudónimos, pero Spy fue el que me hizo popular en el mundo del graffiti. Así que lo recuperé cuando empecé con las intervenciones urbanas. Crecí en un barrio obrero de Madrid donde había mucha actividad juvenil, creamos un colectivo y hacíamos exhibiciones, pintábamos en los rótulos de las tiendas…Sigo sin querer mostrarme en las entrevistas porque mi aspecto o mi cara no tienen ninguna importancia para lo que hago. Lo que quiero enseñar es mi obra. Cuando alguien se fija en una de mis intervenciones, suele preguntarse quién lo habrá hecho, se nota que las obras no han sido autorizadas, que las ha hecho alguien de forma gratuita y espontánea. El misterio forma parte de lo que hago. Si al receptor le gusta lo que ve, lo percibe como un acto romántico y se lleva consigo una parte. Durante los ochenta y noventa, cuando dedicaba mucho tiempo al graffiti, empecé a ver la ciudad como un soporte artístico con grandes posibilidades. Más tarde, me di cuenta de que me apetecía contar cosas fuera del graffiti, pero al mismo tiempo, la calle era dónde mejor me desenvolvía. Entonces surgieron las intervenciones. Lo que busco con mi trabajo es despertar al urbanita. Uso la ironía y el humor para invitarle a formar parte de la obra, para hacerle cómplice. Para crear un diálogo con él, para que se pueda sentir identificado. Son pequeños pellizcos de intención para que el viandante sienta una eclosión en su rutina. Me gusta mucho el cielo de Madrid al atardecer…cuando se vuelve naranja me recuerda a las puestas de sol de Cuba. Como artista urbano Madrid me brinda grandes posibilidades. Esto es una búsqueda constante de nuevos espacios y en muchos casos es la ciudad la que me busca a mí y no al contrario. Nunca se sabe dónde ni cuándo va a aparecer el nuevo espacio a intervenir. La idea puede surgir en cualquier esquina. Siempre he tenido la sensación de que Barcelona es una ciudad más viva que Madrid en el ámbito cultural, aunque con la ley cívica se ha perdido parte del espíritu que florecía en sus calles. No es nada difícil sorprender a Spy…Me gusta estar al día de las creaciones artísticas: el arte, el diseño, la moda, la decoración, la arquitectura…Cuando no estoy haciendo de las mías monto en bici (aunque Madrid no es una ciudad muy acondicionada para eso, yo voy en bici a todas partes), hago fotos, viajo…Siempre procuro intervenir en las ciudades que visito: de momento ya lo he hecho en Nueva York, Londres, París, Ámsterdam, Japón, parte de América Latina…Los artistas urbanos están empezando a introducirse en los circuitos de las galerías y el arte contemporáneo. Todos hemos oído hablar de Banksy [de hecho hay quién llama a Spy el Bansky español] pero hay gente muy interesante haciendo buenos trabajos en casi todas las partes del mundo, como los artistas Blu y Sam3…Tienen energía y talento. Debajo de mis intervenciones suena Revolution, de Los Beatles.”
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Cuentos sin horquillas

Junio 15, 2009 · Dejar un comentario

 

El sol se pone sobre Madrid. El barrio de Malasaña respira los rayos nacarados de las ocho de la tarde. Unas treinta personas se aglomeran en la puerta de las Tres Rosas Amarillas, una pequeña librería que abrió hace apenas un año, pero que ya ha seducido a los amantes de los relatos. Y a la escritora Gema Fernández Esteban (Madrid, 1968), que ha presentado allí su primer libro de cuentos, Despeinadas (Editorial Gens).
En la media hora de trayecto de metro que separa su casa de su puesto en una agencia de publicidad en la Castellana, Fernández Esteban aprovecha para garabatear palabras. Fantasías que salen de las pompas de jabón de un baño compartido o de una escapada a Formentera. Relatos que emergen del abandono, del placer, del maltrato, de la incomprensión. Cuyos protagonistas son hombres mujeres que prefieren el tango al vals, y a los que cuesta mantener el peinado en su sitio. “Los cuentos de Gema salen de las tripas”, explica Víctor García Antón, escritor y a su vez profesor de Fernández Esteban en los talleres de escritura de la escuela Fuentetaja, en el mismo Malasaña. “Son cuentos recién levantados, de un pelo alborotado sin horquillas ni fijadores”.
Palabras desgreñadas que han dado forma a 24 cuentos “que surgen de la necesidad de rellenar las grietas, ese espacio del que uno no habla”. Es el hecho de que “Gema no se considere escritora lo que la hace escritora”, concluye García Antón. Y es verdad. Gema no se considera escritora. Pero como que la suya es una pasión en mayúsculas, “escribe por necesidad”. Porque si no, revienta. Entre idas y venidas del trabajo y las horas libres que le deja “ele minúscula” (como llama cariñosamente a su hija Lucía de siete años), encuentra el espacio para dejarse ir.
Dentro de la librería se siente el calor de una tarde de verano. Las chicas han desplegado los abanicos y un bebé muy rubio grita ¡agua, agua! provocando la risa al público. Llega el turno de Gema. La sinceridad de la que ha hablado García Antón cae como metal líquido. “Como hablar se me da fatal he escrito un fragmento que representa al libro” . Lo lee la actriz Ana Bettschen. El silencio se profundiza. La expectación también. “Es bueno ser mayor para decir no. No, no y no…pero al final le besa por probar, porque la vida es corta. De eso van todos los cuentos, de humanos despeinados”. Varias bocas lanzan un suspiro de satisfacción. “Ay, me encanta que me lean en alto”, dice una joven que se coloca rápidamente en la cola para comprarse un ejemplar de Despeinadas. Una media hora más tarde se agotan las existencias
Mientras la escritora firma, las manos del público se ocupan de copas de vino. De conversaciones aliñadas con olivas, pinchos de tortilla y queso manchego que sirve Antonio, uno de los socios de la librería.
“Gema es exageradamente modesta”, explica Cristina, amiga y compañera suya en los talleres de Fuentetaja. “¿Te puedes creer que no nos dijo que publicaba el libro hasta hace una semana?”. Aunque muchos de ellos ya no asisten al taller, se reúnen los domingos en Malasaña para hacer un vermut y rellenarlo de literatura.
Ahora tendrán tiempo para disfrutar de Despeinadas y de sus personajes, tan de verdad que dan ganas de abrazarles. Una niña que oye a sus familiares comentar que es fea con avaricia, una pareja que se va a la fin del mundo, un amor platónico construido sobre un malentendido, personas que luchan por encontrar el equilibrio entre el amor ideal y el amor de tenderete. “De lo que no nos atrevemos a hablar, de lo que no entendemos”, exclama una pareja mientras se aleja de las paredes amarillas de la librería.

“Él la quiere mal. Con esa mala letra pequeña y engañosa de los bancos. Esa letrita de las condiciones ininteligibles que sólo persiguen robarte el dinero, el aliento, el primogénito o el alma.” (Del cuento Mala letra)

La escritora madrileña Gema Fernández Esteban presenta Despeinadas, 24 relatos que indagan en lo extraño de la vida

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Notincresqueposarme somos yo y mis desastres.

Junio 15, 2009 · 1 comentario

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